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Cine

Reseñas de películas y cortometrajes en nuestra sección dedicada al cine.

Recomendado del viernes

Todos los viernes te recomendamos un disco, un libro o una película para que disfrutes el fin de semana.

jueves, 15 de junio de 2017

Kona: misterio, intriga y confusión en Quebec

Octubre de 1970. Un recóndito pueblo al norte de Quebec, Canadá. La nieve invade de repente los vírgenes bosques alrededor del lago Atamipek, la confusión, el miedo y la intriga nos encuentra en un lugar inhóspito, indefensos ante la ventisca que azota el lugar. Pues bien, ahora los invito a cerrar los ojos e imaginarse esta escena ¿Listo? Muy bien, ahora denle play al OST e imagínense que son un detective privado que acude a este asolado lugar en busca de pistas. Este es el mundo de Kona, un videojuego atrapante, escalofriante y oscuro que nos captura en esta atmósfera de film noir setentista. Quien estuvo a cargo del OST es una banda oriunda de Quebec llamada Curelabel, fundada en 2007 por Michel Banville, Marco Matte y Simon Labrecque. Sin dudas, que este origen quebequense influyó en la composición de los temas marcados por fuertes rasgueos de guitarras y riffs armónicos que bordean muchas veces con la música country.

martes, 6 de junio de 2017

Chris Cornell: predicando el fin del mundo (Por Lucas Gunner)

Comencemos por lo obvio: escuché por primera vez a Soundgarden cuando vi el video de ‘Black Hole Sun’. Corría el año 1997.
En 2002, ‘Cochise’, primer corte de difusión de Audioslave, supergrupo formado por los ex Rage Against The Machine y Chris en la voz, sonaba varias veces por día en la MTV, junto con el segundo corte, ‘Like A Stone’, tema que aun sigo disfrutando como en esos días posadolescentes.
Sin embargo, cuando escuché por primera vez ‘Can’t Change Me’, me sentí atónito. No me quedaba claro si la persona que cantaba era realmente el creador de ‘Black Hole Sun’, ese himno grunge, mezcla perfecta entre la canción melódica de los Beatles y el doom de Black Sabbath. ‘Can’t Change Me’ era diferente: tenía un compás de 6/8, el riff era más melódico, sonaban instrumentos acústicos y guitarras con trémolos.
Tras la separación de Soundgarden en 1997, Chris Cornell se dedicó a desarrollar su carrera en solitario. Euphoria Morning (originalmente Euphoria Mourning) es un disco totalmente diferente a Soundgarden, no hay grunge. Es un disco íntimo, plagado de atmósferas, climas cálidos y fríos, baladas con ritmo de blues, tiempos ternarios y melodías preciosas. El segundo corte del disco, ‘Preaching The End of the World’, es, sin exagerar, uno de los temas más hermosos que escuché en mi vida. Chris predica el fin del mundo, busca un amigo para cuando llegue ese momento.
Quizás haya sido lo que estaba viviendo en ese momento, pero Euphoria Morning se convirtió en uno de mis discos favoritos de siempre. A partir de ahí, con el correr de los años, comencé a disfrutar de toda la obra de Cornell en su totalidad: Soundgarden, Temple Of The Dog, Audioslave, y sus shows íntimos de voz y guitarra acústica con covers inimaginables.
“Ella va a cambiar al mundo, pero no puede cambiarme a mí”, cantaba Chris. La sensatez de un cantante, compositor, guitarrista y músico sin fronteras. El portavoz de muchos jóvenes (ahora adultos) que le hacían frente a un mundo difícil de comprender. Un músico que no tuvo límites a la hora de componer, ni de cantar con su amplio registro de cuatro octavas, canciones maravillosas que quedarán en el efímero correr del tiempo en todos aquellos que pensamos que podemos mejorar nuestra existencia con melodías. Quizás se fue demasiado pronto. Quizás su paso por el planeta Tierra fue suficiente para demostrar que el mundo puede ser un lugar hostil, o que podemos embellecerlo, aunque sea de a ratos, con un puñado de canciones que nos salvan.

Gracias eternas. Hasta siempre, Chris.


jueves, 1 de junio de 2017

Momentos clásicos de Bogart: We're No Angels (1955)

En esta oportunidad compartiré uno de los momentos de Humphrey Bogart en la película We're No Angels. Básicamente Bogart encarna el personaje de un prisionero que, junto a otros dos, ha huido de la cárcel y busca un lugar para esconderse. Ese escondite resulta ser la casa de una familia que, desconociendo la historia de estos tres prófugos, le dan la bienvenida a su hogar. Lejos del crimen y de la delincuencia, los tres personajes intentan comportarse lo mejor posible. A tal punto que en una de las escenas se lo ve a Humphrey encargándose él mismo de preparar la cena navideña. Es extraño y gracioso quizás verlo a Bogie no como un hombre rudo y cínico sino como a alguien desplegando sus habilidades en la cocina y...¡vistiendo un delantal rosa! Sin dudas que muestra su versatilidad como actor ya que además de poder caracterizar personajes de carácter duro, también podía mostrar sus dotes como cómico.


jueves, 25 de mayo de 2017

Momentos clásicos de Bogart: The Big Sleep (1946)

En The Big Sleep, Bogart encarna un detective (Philip Marlowe) cuya misión es encontrar la banda que está detrás de una red de chantaje. En esta clásica escena, Marlowe sospecha que en la libreria se lleva a cabo operaciones ilegales relacionadas con este crímen, por lo cual decide probar a la señorita que atiende el negocio. Para ello Bogart la consulta sobre libros inexistentes (o con información errónea) para comprobar sus conocimientos en la literatura. Tal como se describe en la novela, para su divertimento Marlowe le agrega cierto snobismo al personaje para demostrar nivel de intelectualidad. Tras una serie de preguntas, Bogart confirma la ignorancia de quien atiende el lugar y su sospecha de que en ese lugar la venta de libros no es el principal negocio va tornándose realidad.







sábado, 20 de mayo de 2017

To Have and Have Not: cuando la química traspasa la pantalla

Se enciende un cigarrillo. Ella y su particular mirada. Él y su cinismo. Una habitación oscura y un silencio que se rompe con ese juego dialéctico de palabras punzantes y certeras. Se miran. Por un momento breve, quizás largo ¿Qué estarán pensando, qué se estarán diciendo por dentro? Un halo de misterio los envuelve. La tensión roza la perfección.
Quien sostiene su particular mirada es ni nada más ni nada menos que Lauren Bacall. No sabría por dónde comenzar. Fue la primera vez que la vi en una película y lo que recuerdo es que su mirada, su postura y su voz me cautivaron de una manera bastante particular ¡Cuánta clase en una sola persona!¡Qué personalidad! Mucho más me sorprendí cuando descubrí que en este film ella hacía su debut. Y más aún, cuando veía en su figura una persona madura que para ese entonces tenía ¡19 años! Una madurez para poder llevar a cabo una performance tan sólida ante actores de gran calibre como Humphrey Bogart. Y aquí me detengo. Cuando vi a estos dos actores en escena sentí que estaban traspasando la pantalla, que esa tensión entre ellos dos no era sólo parte del argumento. Había algo más. La química de ellos dos era visible. Cuando veía a Lauren y Humphrey veía dos personas que no sólo estaban interpretando un papel sino también se estaban enamorando. Las líneas del guión eran apenas un medium para ese cortejo. Mi percepción, sin dudas, no era errada. Bogart para ese entonces estaba pasando por un mal momento con su pareja (Mayo Methot) quien tenía problemas de alcoholismo. Es así que en su vulnerabilidad encontró en Lauren la paz que necesitaba. Tras sufrir episodios de violencia (Methot llegó incluso a apuñalarlo), Bogart decidió darle punto final a su relación y, meses más tarde, contraería matrimonio con Bacall. Una relación que perduraría hasta el fin de sus días, un amor que traspasó la pantalla y nos dejó como legado a una de las parejas más icónicas de Hollywood.